El guaraní durante la Independencia
La lengua guaraní dependiente en tiempos de Independencia en Paraguay
- 1 Texto basado en la conferencia que se iba a dar en el V Congreso Internacional de la Lengua Españo (...)
1Ni las revoluciones más radicales ni los cambios políticos más acentuados logran cambiar automática o repentinamente la lengua de la sociedad donde esos fenómenos históricos se dan1. Para el cuadro lingüístico del Paraguay, la fecha concreta – digamos el 14 de mayo de 1811 – es irrelevante. Por supuesto, la lengua – las lenguas – que hablaba el día antes de la Independencia la siguiera hablando el día después. La lengua como fenómeno social sólo manifestará sus cambios a largo plazo, si bien es cierto que puede transformarse con mayor rapidez en determinadas circunstancias y con la aplicación de políticas lingüísticas definidas.
2Ahora bien: ¿Cuál era la lengua de los habitantes de esta tierra en el período – no en el momento – de la Independencia? Delimitemos convencionalmente este período entre 1760 y 1840. En 1760 estaban todavía los jesuitas en sus 33 pueblos o reducciones donde el guaraní era lengua propia y única; en 1840 ocurre la muerte del supremo dictador, José Gaspar Rodríguez de Francia, que ha excluido sistemáticamente al guaraní en la gestión oficial de su gobierno. En estos años, se han dado dos hechos de consecuencias relevantes. Primero, el extrañamiento de los jesuitas de todos los dominios de la Corona española y, concretamente, de los pueblos guaraníes del Paraguay, decretado en 1767, pero llevado a cabo solamente en julio y agosto de 1768, ya que, por razones de orden práctico, no era posible en menos tiempo encontrarles sustitutos en otras órdenes religiosas – franciscanos, dominicos o mercedarios. Y ahí viene una segunda cuestión: ¿La independencia política en Paraguay tuvo alguna repercusión en la vida lingüística?
3Algunos países, cuando se constituyen en estados independientes, marcan su independencia mediante una ruptura con la lengua de estado dominador anterior. Sin embargo, en la inmensa zona que hoy llamamos América latina ninguna independencia introdujo un cambio de comportamiento ni de usos lingüísticos. A pesar de que se difundieran algunas proclamas y decretos en lenguas amerindias, se siguió con la lengua castellana, considerada lengua propia de los mismos independentistas y lengua oficial sin discusión (Levene 1947-1948). Y las lenguas indígenas todavía habladas mantendrían el mismo estado y situación, permitidas pero no apoyadas por la nueva realidad política.
4El Paraguay no sería la excepción. Ahora bien, esto es lo extraño, que este país haya seguido la regla general, a pesar de que el castellano no fuese la lengua usual y propia de la nueva nación.
El corpus del guaraní en los tiempos de la Independencia
5Los documentos del período considerado que aleatoriamente han llegado a nuestras manos provienen de archivos formados casualmente, donde los papeles en guaraní vienen mezclados generalmente con otros en castellano, a veces agrupados cronológicamente o por asunto.
6La mayor parte de los documentos del siglo xviii han sido conservados en el Archivo General de la Nación Argentina (AGN) en Buenos Aires, pero no se tiene todavía un catálogo completo de ellos, ni explicación de su contenido. El arquitecto e historiador Norberto Levinton ha localizado una buena cantidad de ellos. Gracias a su correspondencia personal he tenido acceso a un gran número de ellos. En la tesis doctoral de Neumann (2005, pp. 363-381) se indica también, no siempre de forma precisa, una larga « lista de documentos indígenas (guaraní misionero) ». Son 172 en total los citados, muchos sólo en guaraní, mientras que de una buena parte sólo se ha conservado una versión castellana y, de otros, tanto el texto original guaraní (o su copia) como el castellano, que ciertas autoridades requerían.
7También en el Archivo Nacional de Asunción (ANA) se tiene una rica serie de esos manuscritos que provienen de los pueblos adscritos al Paraguay. Son papeles de especial interés que muestran fehacientemente la continuidad del guaraní jesuítico después de los jesuitas, pero también su evolución hacia formas de escritura y de lengua cada vez menos estandarizadas y vulgares. Merece una especial atención el codicilo de la Biblioteca del Museo Mitre que contiene, entre otros muchos papeles de los pueblos guaraní-jesuíticos en lengua guaraní, las « Proclamas del general Belgrano » a las autoridades y pueblo del Paraguay. Éste es en realidad el más importante documento político de la época, en cuanto a expresión de un pensamiento político moderno y nuevo en una lengua americana, como no sucederá ya más. El contenido original de los textos hay que atribuirlo al mismo Belgrano, pero la versión en guaraní que hace ese secretario del pueblo de Candelaria, muy probablemente originario del lugar y ciertamente un buen y aventajado discípulo de la escuela y tradición jesuítica, hace de él un traductor y un pensador de la nueva realidad política que se anuncia.
8Hay otras piezas guardadas en diversos acervos casuales. Hay documentos que ya fueron publicados, sobre todo en su versión castellana. Los editores que se atrevieron a una transcripción del texto guaraní, incurrieron por lo general en graves errores, que desfiguran y a veces hacen incomprensible el documento. En el apéndice I está un inventario incompleto de los documentos más importantes y significativos de ese período, por orden cronológico.
Esplendor y decadencia del guaraní (1760-1810)
9De hecho, los cabildos de los pueblos misioneros escribían sus actas en guaraní y de esta suerte dirigían también su correspondencia a las autoridades españolas. Los numerosos papeles conservados atestiguan el uso general de la lengua por los cabildos de los pueblos y por particulares. Durante la llamada guerra guaranítica entre 1750 y 1756, volaban los correos por los pueblos, incluyendo simples billetes. Un conjunto de siete cartas llegaron a Buenos Aires y el gobernador las entregó al padre Juan Delgado, rector del colegio de los jesuitas, para que las tradujese del guaraní al castellano, quien lo hizo con la mayor fidelidad, palabra por palabra, con una prolijidad poco amena y nada imitable, dirá otro jesuita. Esas cartas que manifiestan visión política, sinceridad y coraje extraordinarios, se conservan en el Archivo Histórico Nacional, en Madrid (AHN, leg. 120j). En una Relación (n° 7) incluida en ese legajo consta que « los caciques, sin que lo sepamos – dice el padre Luis Charlet –, y sin hacer caso de nosotros, envían su gente, se avisan con sus papeles de día y de noche ». La práctica de la comunicación escrita no era pues algo excepcional entre los guaraníes de los pueblos.
10Entre las fechas que hemos seleccionado para nuestra atención, 1760-1840, la literatura en guaraní muestra diversas facetas, sobre todo después de la salida de los jesuitas, ya que puede hablarse de guaraní jesuítico sin jesuitas.
11En cuanto al contenido, el bloque que gira alrededor de la expulsión de los jesuitas, que afectó especialmente a los pueblos en donde los padres atendían en lo espiritual, pero también supervisaban muy de cerca la administración temporal, expresará durante años las quejas de los indios frente a una medida para ellos inconcebible e injusta, si bien un grupo de corregidores y caciques halagados y seducidos con regalos y honras ridículas por las autoridades españolas dirán que ahora se sienten libres de ellos y un nuevo modo de vida será posible.
12Después del extrañamiento de los jesuitas, y en relación implícita con el estado anterior, se manifiestan otros problemas, derivados generalmente de la nueva administración. Ahí exponen su sentir sobre los tributos exigidos por la Corona española, se quejan de los « españoles » que han entrado en sus pueblos, dan cuenta del cambio de autoridades, hacen pedidos y reclamaciones. En algunos pliegos, anotan el movimiento de entradas y salidas de mercancías de sus almacenes. Las piezas que provienen de los antiguos pueblos de los que los jesuitas no hacía mucho habían sido expulsados, presentan una caligrafía más elegante y una ortografía más coherente, muy agradable de ver. Son pequeñas obras de arte que, por desgracia, degenerarán a medida que se acercan al siglo xix. Con el paso de los años, caligrafía y ortografía se empobrecen.
13Los documentos que consideramos no sólo permiten estudiar el guaraní de la época – una tarea que se está abordando en la actualidad –, sino también el castellano circunstancial de esta parte de América, con sus particularidades, su curiosa ortografía y las capacidades de los traductores frente a textos que muchas veces superaban sus competencias. Esos textos, al mismo tiempo, dan cuenta de la realidad del Paraguay, donde la sociedad es de una u otra lengua, siendo los verdaderamente bilingües más bien raros y escasos.
14De entre esos documentos, no se puede eludir la Carta del pueblo de San Luis, de 1768 (British Museum, Add. 32605, p. 23102, f. 37r-39r.), de la que transcribimos aquí algunos párrafos y en la que se conjugan la reverencia y obediencia a la autoridad con una opinión muy crítica sobre la situación creada, junto con una sabia ingenuidad, que dice las mayores verdades sin ambages. Humildad, enojo, ironía y firme coraje están magistralmente reflejados en la carta, que es ocasión para los autores de protestar por el extrañamiento y salida de sus « queridos padres », decretada por Carlos III.
Dios te guarde a ti que eres nuestro padre, te decimos nosotros, el Cabildo y todos los caciques, con los indios e indias y niños del pueblo de San Luis.
El Corregidor Santiago Pindó y D. Pantaleón Cayuarí con el amor que nos profesan, nos han escrito pidiéndonos ciertos pájaros que desean enviemos al Rey. Sentimos mucho no podérselos enviar, porque dichos pájaros viven en las selvas donde Dios los crió, y huyen volando de nosotros, de modo que no podemos darles alcance. Sin que eso obste, nosotros somos súbditos de Dios y de nuestro Rey, y estamos siempre deseosos de complacerle en lo que nos ordene; habiendo ido tres veces a la Colonia como auxiliares, y trabajando para pagar el tributo, y pidiendo como pedimos ahora que Dios envíe la más hermosa de las aves, que es el Espíritu Santo, a ti y a nuestro Rey para iluminaros y que os proteja el Santo Ángel.
Ah, señor Gobernador, con las lágrimas en los ojos te pedimos humildemente dejes a los santos Padres de la Compañía, hijos de San Ignacio… Esto pedimos con lágrimas todo el pueblo, indios, indias, niños y muchachas, y con más especialidad todos los pobres. […]
Los Padres de la Compañía de Jesús saben conllevarnos, y con ellos somos felices…
Además, que nosotros no somos esclavos, ni tampoco gustamos del uso de los españoles, los cuales trabajan cada uno para sí, en lugar de ayudarse uno a otro en sus trabajos de cada día. […] De San Luis, a 28 de Febrero de 1768.
Tus pobres hijos, a saber, el pueblo y Cabildo entero. [Siguen las firmas]
15No estaba el horno para bollos, y no están los indios para loros.
16Como muestra de la problemática en los años posteriores a la expulsión de los jesuitas está la larga Carta del Cabildo de Santa María de Fe, de 1788 (ANA, SH, vol. 152, nº 5, fol. 1-2). A las tres páginas del texto guaraní se adjunta una síntesis en castellano de la misma época, que es la que transcribimos aquí [ver MEC, Archivo Nacional de Asunción, Documentos en guaraní (1770-1850), Asunción 2004, 14-16]. Quien pueda interesarse por el texto guaraní lo encontrará en el apéndice II.
Sor. Gov.r Intt.e y Cap.n gral.
El protector de los naturales de esta provincia con la debida atención, dice que el Corregidor y Cabildo del pueblo de Santa María de Misiones expone a V.S. con mucha sumisión en el anterior memorial , que con motivo de que se van acrecentando sus ganados ya le son perjudiciales los muchos pobladores arrendatarios que hay en sus terrenos, especialmente Don José de Espínola, Don Gabriel Duarte y Don Antonio Toñanes por estar estos muy cerca de las estancias del mismo pueblo, y por esta causa se hallan todos mezclados y de aquí es, y nace el perjuicio: Por lo que ocurren a la piedad de V.S. se sirva tomar providencia a fin de que siendo cierto, mandar que estos despueblen y todo los demás que sean perjudiciales, por el bien del pueblo por cuya causa que es una de las legítimas pruebas el dueño expulsar al locatario arrendatario o inquilino y es prevención legal que cuando el dueño necesita la finca para su habitación, o cuando el inquilino le es incómodo, puede cobrarla sin embargo de cualquiera contrato de alquiler, o arrendamiento. Y sobre todo, V.S. se servirá determinar lo que sea más arreglado a justicia. Asump.n, y septiembre 19. de 1788. [firmado] Juan Bapta de Achard
17Muy cercano a la fecha de la Independencia es el expediente promovido por el corregidor y el cabildo del pueblo de Santa Rosa de Lima contra el actual administrador Tomás Esperati, fechado en 1808 [ANA, SNE, 2900, fol. 118-120 vuelta, 1808; ver Documentos en guaraní (1770-1850), 40-45]. La versión en castellano es casi de la misma fecha (ANA, SNE, 2900, fol. 122-126 vuelta, 1808), el texto guaraní original lo encontrará el interesado en el apéndice III.
Señor Subdelegado = El Corregidor y Cabildo del pueblo de Santa Rosa ante VM. con toda veneración nos presentamos haciéndole saber lo que ha sucedido en este nuestro pueblo con nuestro mayordomo Don Tomás Esperati; éste lo dejó de mayordomo en este pueblo el Señor Gobernador Intendente para que cuidase de todo en primer lugar el cuidado de la iglesia y en segundo para que atendiera al aumento del fondo de propios asignándole de gratificación el 10 por ciento; pero no obstante esto no ha cumplido con su obligación dicho Esperati y menos con lo que se le ha mandado no saliendo a ver ni acompañarnos en los trabajos de afuera tampoco ha salido a reparto de terrenos ni de yeguas no atendiendo en nada al adelantamiento de propios ni menos hace con todo lo demás que hemos trabajado y trabajamos en el año pasado y en este año el diariamente nos dice que todo lo paga pero, como queda dicho no hemos visto que entre en el almacén un valor, pues tan solo el valor de unas misas ha sido lo que ha entrado en el almacén.
Dónde está el valor real paño celeste que de nuestro almacén compró nuestro cura y dónde está cinco pesos que el mismo cura entregó al mayordomo valor de una sepultura a la que deberá de contestar el mayordomo, pues lo que únicamente hemos visto entrar en el almacén son veinticinco pesos que entregó el padre cura valor del paso también contestara que se ha echo como todo el mes de diciembre pasado viéndose obligado nuestro Corregidor en vista del poco cuidado del mayordomo a buscar cebo para hacer hubiese otra vez sacramento fuese alumbrado no obstante había en nuestro almacén bastante lienzo y plata para comprar lo necesario para la iglesia, pero sin p.a el no se descuida de comprar lo necesario de donde sacamos en consecuencia que para cuidar de sí y su bien está únicamente obtien esta mayordomía de este pueblo de Santa Rosa también hasta ahora no sabemos el paradero de tanto trigo que tuvimos abundantes de libertad pues todo el solo lo hace aprovechando ni al padre cura tampoco les ha dado dando únicamente de este trigo y cincuenta vara que con el nombre que era para Santa Rosa se tejió de esta pieza cortó el mayordomo 30 varas y los restantes se lo entregó al padre cura para que lo vendiere a cuatro reales la vara cuyo provecho entregó otro padre al mayordomo que ascendió a ciento y un pesos de este dinero solo se ha gastado para la procesión de la patrona ocho pesos que se dieron a los revestidos de la misa y lo restante no sabemos en qué se habrá invertido también nos manda componer un algodonal con el pretexto que su producto se había de gastar en la función del pueblo lo que tampoco hemos visto pues en dicho día solo se nos repartió un poquito de miel, sal y unos cuantos mazos de tabaco de pito, no sabemos donde estará el aguardiente y chocolate todo esto nos hace este mayordomo por ver que somos unos pobres engañándonos como mejor le parece pues lo contrario hemos visto también responderá al cargo de los 14 pesos que mensualmente paga don Francisco Soler por razón de comida y casa pues no hemos visto entrar en almacén este enero, también deberá contestar sobre lo que paga en maestro Platero y el español Chaparro, también aclarará el asunto de las 41 cabezas de ganado vacuno de uno a dos años que trajo don Dionisio González Villaverde, de este ganado dijo el mayordomo que iba a tomarlo para gasto lo que así se lo dijo al casero, pero lo que hizo fue sacar vacas gordas… Quedan referidas por estos motivos faltan telas para la iglesia, también deberá conquistar al cargo de los cortes de carretas y doscientas varas de tablas que de esto debe ser sabedor el maestro carpintero Juan Gregorio Chaparro y de treinta una silla en armajes, pues nada de esto ni su valor ha entrado en el almacén ni menos constan en los diarios de este mayordomo también responderá al cargo de las herramientas que tiene el mayordomo a su servicio pues nada sabemos ni vemos entrar en el almacén; también responderá el mayordomo a cargo que le hacemos de las mulas que se llevó don Dionisio Caballero, suponemos sería con licencia de VM., señor esta saca; todo esto está en los primeros 5 meses que se dio la orden por el señor gobernador intendente para la suministración de raciones que en ella se detallaban tanto efecto y después ahora ya no; el 20 de marzo último reconvino el corregidor al mayordomo el motivo de no dar las referidas raciones a lo que contestó el mayordomo que no quería que se mataran dos reses respondiendo alterado que no temía al señor gobernador ni a nadies escandalizándonos con estas expresiones también responderá que con que licencia tiene ocupados a los panaderos tahona y caballos del pueblo sin se sepa si paga o no sus conchabos y alquileres como también las vacas lecheras que tiene pues son del pueblo, de las… suele echar manos de ellas para este fin como lo ha hecho con 22 bueyes todo esto ha sucedido desde nos libertamos lo cual nos tiene muy descontento por lo que damos a V.M., parte bajo de juramento a fin de que se sirva poner remedio según lo que exige el caso y lo exponemos en esta representación que ponemos en manos de V.M. en la que pedimos justicia y en prueba y fuerza de ello lo firmamos en este pueblo de 31 de marzo de 1808
Porque no saben firmar: Ignacio Tyi Secretario de Cabildo.
Está traducida según su tenor que antecede. Candelaria 7 de abril de 1808. Antonio.
Candelaria 21 de abril de 1808
Devuelvan esta presentación y traducción al señor subdelegado del departamento de Santiago. Lovato
En este pueblo de Santiago a los 26 días del mes de abril de 1808 yo el subdelegado de este departamento en atención a lo que representa el corregidor y cabildo del pueblo de Santa Rosa en el escrito que hace cabeza y resultando de su traducción al idioma español que enseguida obra garantizado por don Antonio Morales intérpretes del superior gobierno de esta provincia.
18Estos tres documentos muestran la situación de unos pueblos que van evolucionando hacia una escritura pragmática de comunicación no tanto interna sino con un mundo exterior, también colonial, pero que se les ha vuelto hostil y ajeno. La sociedad guaraní de los pueblos jesuíticos no estaba enteramente alfabetizada y lo prueba el hecho de que muchos de sus dirigentes no saben ni siquiera firmar, pero hay una clase de secretarios indígenas que alcanzan grados de excelencia escrituraria notable. El pueblo paraguayo tardará todavía dos siglos para recuperar un nivel de comunicación escrita semejante. Y si no mantuvo su calidad de lengua guaraní, tampoco avanzó en el conocimiento del castellano, que en los dos siglos después de la Independencia siguió enclenque.
Las proclamas del general Belgrano al pueblo paraguayo (1810)
19No hemos encontrado papeles de claro contenido político para esa época en el Paraguay, pero los hay que provienen de fuera. Cuando el general Manuel Belgrano en 1810, en vísperas de la Independencia, dirigía proclamas y cartas en guaraní a las autoridades del Paraguay y a su pueblo, lo hacía a sabiendas de que ésta era su lengua propia. Como anota certeramente Morínigo (1968, p. 198), « escribirlas en guaraní no constituía un gesto de político habilidoso para halagar sentimientos regionalistas. Era simplemente una actitud realista impuesta por una necesidad concreta. El pueblo paraguayo, como el correntino y misionero, por una serie de circunstancias históricas, sólo conocía la lengua indígena ».
20Las piezas que constan en el códice que se conserva en el Museo Mitre de Buenos Aires, son sin duda copia de los papeles realmente enviados o por enviarse – a este respecto tengo mis dudas. Los textos fueron probablemente redactados en el pueblo de Candelaria, antigua reducción, sede del superior jesuita de las Misiones del Paraná hasta la fecha del extrañamiento en 1768. En Candelaria fueron ciertamente traducidos o, mejor dicho, adaptados al guaraní. La cuidada y delicada caligrafía, así como la correcta y coherente ortografía dan fe de que el copista fue un antiguo secretario del pueblo o cercano discípulo de los pendolistas del tiempo misionero. Los trazos y estilo de letra lo denotan claramente al ser comparados con otros documentos de la época.
21El códice consta de 22 páginas y se presenta en dos columnas, castellano y guaraní. El primer escrito viene bajo el título de Oficio.
22Las llamadas « proclamas » del general Manuel Belgrano a autoridades y pueblo del Paraguay, que constan en el codicilo de la Biblioteca del Museo Mitre, copias manuscritas a dos columnas de los textos en guaraní y castellano son los siguientes:
23A modo de ilustración copiamos la proclama a los pueblos de Misiones, en su texto castellano y en su versión al guaraní, versión decimos porque se aleja mucho de una traducción propiamente dicha del texto suministrado por Belgrano. Es un texto más conciso, menos ampuloso y más directo.
PROCLAMA
Naturales de los pueblos de Misiones: la excelentísima Junta provisional gubernativa, que a nombre de su majestad el señor don Fernando VII rige las Provincias del Río de la Plata, me manda a restituiros vuestros derechos de libertad, propiedad y seguridad de que habéis estado privados por tantas generaciones, sirviendo como esclavos a los que han tratado únicamente de enriquecerse a costa de vuestros sudores y aun de vuestra propia sangre: al efecto me ha nombrado su representante, me ha revestido de todas sus facultades y a puesto a mi mando un ejército respetable: ya estoy en vuestro territorio, y pronto á daros las pruebas más relevantes de la sabia providencia de la excelentísima Junta, para que se os repute como hermanos nuestros, y con cuyo motivo las compañías de vosotros que antes militaban en el ejército entre las castas, por disposición de nuestros opresores, hoy están entre los regimientos de patricios y arribeños; pedid lo que quisiéredes, manifestándome vuestro estado, que sin perder instantes contraeré mi atención a protegeros y favoreceros, conforme á las intenciones de la excelentísima Junta; pero guardaos de faltar al respeto debido á sus justos y arreglados mandatos y de contribuir á las sugestiones de los enemigos de la patria y del rey; pues así como trabajaré por vuestra utilidad y provecho, si cumpliereis con vuestras obligaciones, del mismo modo descargaré la espada de la justicia sobre vosotros, si, olvidados de lo que debéis á la patria, al rey a vosotros mismos siguiereis las huellas de esos mandatarios, que sólo tratan de la ruina de estos fieles y leales dominios del amado Fernando VII, y de cuantos hemos tenido la fortuna de nacer en ellos. Manuel Belgrano.
24De este original sale la siguiente versión en guaraní, aquí transliterada en ortografía actualizada:
POROMOARANDU
Misiones táva ñavõ ñavõygua, tapeikuaa Exma Junta ko ára ñande jokuái vae Ñande Réi Don Fernando 7º rérape, che mbou pene moïvo teko aguyjeípe, ako livre pendekoháva amokãngatávo, aguijéma niko, pene renonde guare heguive peiko eguï pende jokuaihára tembiguáiramo, pende ry’aikuépe ha’e penduguýpe oñemoingo aguijevae kue; aiporehe Exma Junta che mbou guekovia etéramo, ha’e opu’aka rusuháva reheve aru che ndive kapaju eta. Aïma pende yvýpe, añekuave’ë peme mboriahu apireýpe, ha’e ahechaukáne peme [peëme] ako Exma, Junta jesarekoháva, opopytyvõne, ha’e apombo’eteukáne, ha’e ahechaukáne ore amo pende rekoháva, ha’e imboupyguávo tapeikuaa kapaju eta pendeýi ojehúma ko ára imbojehe’ápyramo ore pa’üme, ha’e oikóma ipeapýramo eguï heko guejyve vae pa’ü hegui omoï hague hegui eguï ñande jopyhare: pejerure peipota vae tanime añeha’áne opopytyvövo Exma. Junta jesareko jave, ha’e aete ani ave pe’atoipota, iporokuaita mboajevo, ani ave peñeha’ä pota pe poropytyvõvo ñande Réi, ha’e ñande moangekóiha ñande yvýpe; añekuave’ë porä jave peëme, aikuave’ë ave Justicia po’aka rusu opomboarakua haguä, pende resaráiramo guarä Ñande Réi ñande yvy, ha’e pendejehegui pe poropytyvöse potávo eguï ñande jokuáire ha ey ngatu háre ãva niko, oñeha’ã vae a yvy Fernando 7º ñande rembiayhu potávo ave. Manuel Belgrano.
25La expedición de Belgrano al Paraguay fracasó militarmente, aunque tuvo efectos ideológicos que se hicieron sentir en poco tiempo. Es cierto que podemos dudar de que sus proclamas en guaraní hayan sido leídas por las personas a quienes iban dirigidas, y aun de que hayan llegado realmente a sus destinatarios, pero son el testimonio de alguien que quiere llegar al paraguayo y sabe que lo tiene que hacer en su lengua, que en la época es el guaraní. La Independencia del Paraguay en 1811 no fue ajena a los principios formulados por Belgrano que, por otra parte, se propagaban desde varios núcleos de conciencia política.
26La iniciativa de Belgrano no era por otra parte del todo inédita, ya que en la misma época se hacía uso de otras lenguas indígenas, como el quechua y el aymara, para proclamar las ideas del movimiento emancipador (Levene 1947-1948).
La lengua guaraní sumergida (1811-1840)
27Según todos los testimonios de propios y extraños que se refieren al período en el que se da nuestra Independencia, la lengua propia y ordinaria del Paraguay era el guaraní. Y sin embargo, los padres de la Independencia parecen ignorar el hecho. No encontramos un solo documento de carácter político – o de Estado – que se exprese en guaraní.
28Entre los documentos conservados en el Archivo Nacional – según lo que por ahora conocemos – hay uno de 1813, y viene de un tal José Antonio Aripuy de Candelaria, que denuncia las vejaciones del comandante de la plaza, Vicente Antonio Matiaúda (AN, SCyJ, 1385, 1, f. 1-2). El otro es ya mucho más tardío, de 1850 y, por lo tanto, del tiempo de Carlos Antonio López. Se trata de la causa criminal del esclavo Blas, por proferir palabras insultantes contra el gobierno. El documento está en castellano, pero las palabras « tan insolentes » del pardo o mulato, con licencia de su excelencia, por lo groseras, se reproducen en su auténtica expresión guaraní: « ko tacho aña ocorre ñane retãme, ndaiporivéi ningún comercio ko ãga ñandéve ko aña ra’y monda este gobierno ãgagua ogoberna guive ñane retã ». Es un testimonio del guaraní popular, de la calle, que será usual hasta los días de hoy. Después, el registro oficial de la vida en guaraní desaparece, desaparece incluso en los pueblos de misiones que, a partir de 1848, fueron declarados ciudadanos comunes. Al mismo tiempo que la lengua escrita, esos pueblos ven sus tierras cada vez más invadidas por los nuevos estancieros cuyos nombres iban apareciendo desde años atrás en los documentos de denuncia.
29En la larga dictadura del doctor Gaspar Rodríguez de Francia (1814-1840), si hubo envíos de documentos en guaraní desde los pueblos o por particulares, no fueron dignos de ser archivados.
El guaraní ausente
30¿Cómo explicar entones la ausencia casi total del guaraní como lengua « oficial » en y después de la Independencia del Paraguay en 1811?
31La Independencia fue realizada ante todo por la oligarquía criolla terrateniente y militar, y ésta conocía por lo general la lengua guaraní. La gente paraguaya de los años de la Independencia hablaba más guaraní incluso que en los tiempos coloniales inmediatamente anteriores. El hecho es que al llegar al poder, el doctor Gaspar Rodríguez de Francia, dictador supremo entre 1814 y 1840, suprimió el Real Colegio Seminario de San Carlos, en 1822. La secularización de todas las órdenes religiosas afectó también muy de cerca a las posibles élites culturales. Se puede afirmar que, a partir de la década de 1820-1830, solamente es representativa del Paraguay la denominada gente rei, es decir, « el pueblo común », según el análisis histórico de R. E. Velázquez. Los grupos sociales con capacidad e interés por emplear la lengua castellana, como podía ser la burguesía comercial y la oligarquía terrateniente, heredera de encomenderos y « comuneros » – menos éstos que aquellos – fueron reducidos a callarse, cultural y políticamente (Granda 1988, p. 544).
32Se puede decir que el Paraguay independiente es entonces más guaraní que español y ciertamente menos bilingüe, si es que alguna vez lo ha sido. Los testimonios sobre el uso de la lengua guaraní como única lengua de la región se repiten constantemente, como ha anotado Morínigo (1968, pp. 202-203).
33Los hermanos Robertson, que habían visto al gobierno del Dr. Francia como un « reino de terror », ofrecen al mismo tiempo no pocos detalles de una vida cotidiana apacible y hasta feliz, pautada por fiestas y conversaciones nada sofisticadas. « Conversación – en guaraní – era la mejor manera que tenían hombres y mujeres en el Paraguay para pasar sus noches » (Robertson 1839, en Nagy 1969, p. 101). Los mismos registran que « el pequeño Orrego, cuando su pulpería estaba llena de gente baja arengaba con elocuentes tiradas en guaraní en elogio del Caraí Francia ».
34El guaraní se re-oralizó con la Independencia; los manuscritos del período muestran que el guaraní va perdiendo su status de lengua escrita, y se hace cada vez más vulgar, pudiéndose dar a esta palabra vulgar el sentido de lengua del vulgo y lengua inculta.
La dependencia del castellano
35Con la muerte de El Supremo, en 1840, y aunque se insinuara enseguida, por parte de sus sucesores, una crítica a la política cultural anterior y una preocupación por castellanizar al país a través de la instrucción pública, la situación lingüística del Paraguay no iba a cambiar tan pronto. Y son de nuevo los viajeros y comerciantes los que aluden a la lengua guaraní como hecho social peculiar del Paraguay. Los testimonios son constantes y unánimes.
Es corriente en el campo que las personas entiendan y hablen sólo el guaraní con excepción de los que son funcionarios públicos o han recibido alguna educación […] Aunque parezca extraño, y a pesar de que el padre (Don Juan Bautista Rivarola) es, para este país, un hombre instruido que estuvo a punto de ser nombrado presidente, ni su mujer ni sus hijas hablaban el español. (Munck 1843-1869, en Nagy 1969, p. 192)
La lengua que se habla en el Paraguay es el « guaraní », que hablaban los indios que habitaban el país en la época anterior a la llegada de los españoles. Este idioma es de uso tan general que nunca se habla el español, y sólo con los extranjeros, siendo, en el interior, la gran masa de la población tan ignorante del español que es necesario tener un intérprete incluso para pedir un vaso de agua. Entre las mejores familias, en las ciudades y pueblos mayores, se comprende el español, y se lo habla con los forasteros; sin embargo, hasta en Asunción hay gente que no lo conoce en absoluto. Los decretos y leyes del gobierno se publican en español, que se usa también para dar órdenes en el ejército, y se lo enseña en las escuelas, a las cuales todos los niños varones del país deben ir forzosamente, hasta que aprendan a leer y escribir. Mas después de dejar la escuela, quizás nunca más lo escuchen, pues no tienen libros para leer; hay muy poco papel para escribir de vez en cuando, con la excepción de firmar sus nombres y, generalmente, antes de cumplir 21 años, ya olvidaron todo lo que aprendieron en la escuela. (Graham 1846, en Nagy 1969, pp. 138-139)
36Un diplomático francés, Eugenio Guillemot, ponía de relieve un aspecto curioso, por lo demás discutible, de la lengua guaraní paraguaya, al desvincularla de una hipotética herencia racial. « Los habitantes de estas campañas hablan solamente el guaraní pero su fisonomía no es americana; los hombres tienen aspecto de europeos y las mujeres, vestidas con trajes asiáticos, llevan con mucha gracia sobre la cabeza o al hombro elegantes vasijas de tierra roja » (Guillemot 1857, en Nagy 1969, p. 179).
37El empleo del guaraní para el chiste y el piropo, que todavía suscita orgullo entre los paraguayos, fue entendido por un entusiasta inglés que veía en el Paraguay una romántica Arcadia, y que se animó a aprender guaraní y usarlo no sin gracia.
Estoy aprendiendo también el guaraní que, siendo una rara jerigonza, sin embargo, no carece de elegancia. Está lleno de vocales, mas la mayor dificultad consiste en que las consonantes se pronuncian sin diferenciarlas, de manera que resulta difícil representarlas fonéticamente. La palabra guaraní que significa agua, es el punto crítico de la lengua: los paraguayos dicen que ningún extranjero es capaz de pronunciarla. […] Todos los paraguayos, varones y mujeres, hablan guaraní y la mayoría de las clases bajas no hablan otro idioma; sin embargo, el idioma oficial es el español y la gente de sociedad afecta despreciar el guaraní […]. (Mansfield 1856, en Nagy 1969, pp. 205-206)
38Un médico y naturalista francés, Alfred Demersay, en sus investigaciones filológicas sobre la lengua guaraní (1859), da cuenta de ciertas particularidades y funciones sociales de la lengua guaraní dignas de tenerse en cuenta. « En el Paraguay el tuteo es general, y esta costumbre, tan contraria a las fórmulas consagradas por la bella lengua castellana, explicaría hasta cierto punto la ausencia de desigualdad social que ahí se observa » (Demersay 1859, en Nagy 1969, p. 150).
39A través de estos testimonios que cubren los primeros años de Independencia, no se nota que la situación lingüística del país haya sufrido cambios sensibles, pudiéndose observar pautas comunitarias en el uso de las lenguas castellana y guaraní, que se gestaron en el período colonial y que serán válidas hasta el siglo xx.
El guaraní es, evidentemente, la auténtica lengua del Paraguay, hablada por todos sus habitantes sin excepción. El castellano, por el contrario, es código lingüístico aprendido « a puros azotes » (Cardiel) en las escuelas. Su conocimiento y utilización está limitado a una minoría caracterizada por las siguientes notas: localización preferentemente urbana (Cardiel, Graham, Munck), sexo masculino (Cardiel, Dobrizhoffer, Robertson, Munck), edad adulta (Cardiel, Dobrizhoffer) y posición social elevada unida a nivel cultural alto (Azara, Munck), aunque, incluso en estos casos, el guaraní es la lengua de uso primario, manejada hasta por « el encomendero y su familia (Cardiel) ». (Granda 1988, p. 541)
40La paradoja consiste en que, después de medio siglo de independencia, tenemos un Estado lingüísticamente castellanizado en un pueblo enteramente guaranizado.
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